Abril 2011

Durante el día nuestra piel va acumulando toxinas e impurezas. Higienizarla es una de las claves para mantenerla profundamente limpia. Pero la limpieza facial no basta para que el cutis luzca suave y luminoso, por eso te sugerimos una rutina con exfoliaciones y una crema blanqueadora.

1º paso: exfoliación
La piel tiene la capacidad de renovar las células muertas, pero el paso del tiempo y factores como el stress pueden lentificar este proceso. Realizar una exfoliación suave y periódica nos ayuda a mantener nuestro rostro sano y fresco, con un tono parejo y luminoso. También torna a la piel más receptiva a la acción de los humectantes y cremas de rejuvenecimiento, estimulando la oxigenación celular y controlando la aparición de granitos y puntos negros.
La fórmula de la Crema exfoliante blanqueadora combina microgránulos, limón y emolientes naturales y es perfecta para cumplir con este primer paso de la rutina de belleza.

Frecuencia de uso según tipo de piel:
Grasa: dos veces por semana.
Seca/sensible: cada quince días.
Normal: una vez por semana.

BEAUTY TIPS
No exfoliar sobre la piel irritada.
No exfoliar con productos químicos en verano.
No exfoliar frotando con fuerza.

2º paso: tratamiento blanqueador
La melanina (pigmento que le da color a la piel) puede sufrir alteraciones por el calor, lesiones, la radiación solar, y los cambios hormonales, entre otros factores. Cuando el problema es leve puede tratarse con tratamientos blanqueadores. Pero cuando las alteraciones son más graves, lo recomendable es consultar con un dermatólogo antes de aplicar cualquier tipo de producto.
La Crema blanqueadora con limón es ideal para emparejar el tono del cutis cuando presenta manchas leves. Actúa eficazmente en manchas localizadas y aclara el tono general de la piel, sin producir irritaciones.